Somos cuatro espinillosos adolescentes con debilidad por la prosa, la música indie y los chistes fáciles. No se pierde nada por leernos de vez en cuando.

domingo, 12 de febrero de 2012

El crujir de los amaneceres muertos



Se aplaca la densa niebla que rezuma del café. Dentro de una trampa de neopreno, realizo el acrobático traspiés que me sumerge en el  ígneo zumo ocre. El líquido allana la morada del interior de mis gafas, y calcina mis globos aculares. Me siento como el cíclope derrotado por Ulíses, pero más amargo y sin una pizca de azúcar. 
En el abismo de la taza, junto a unos grumos sin disolver y un pigmeo hijo del café, hallo al fin la reliquia. Tanteo con endebles prolongaciones de la mano, localizo el asa e intento emerger con el tesoro. Se trata de el antídoto de la inconsciencia, la cura a las almas volátiles , la criptonita de Morfeo. Es cafeína.
Con la más afilada espada, abro una zanja en mi muñeca y derramo aquel elemento salvador. 
La herida se cierra, deja como cicatriz un horripilante sabor de boca. La máquina que rige mi lógica empieza a funcionar, mis ojos rompen las telarañas que sellaban sus párpados. 
Estoy sentado, en una cocina. Son las siete de la mañana. No tengo tiempo para fantasías

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