El simple hecho de haber sido espectadores del desarrollo de la vida de los demás Coconautas, nos une más. Aunque de algunos solo hayamos presenciado un año, unos meses, cada día y cada cambio de ese tiempo ha servido para formar entre nosotros unas conexiones fuertemente sentimentales. Diría yo que casi nos conocemos más que nuestras propias madres, sabemos donde estamos en cada momento, lo que vamos a decir o lo que diríamos. Lo que nos va a enfadar o lo que nos va a dar una alegría. Sabemos el tipo de gente que somos y por eso pocas cosas pueden sorprendernos de nosotros mismos.
Envidiables amigos somos, y también sapiens homos. MALITA LA RIMA FINAL
No hay comentarios:
Publicar un comentario