Somos cuatro espinillosos adolescentes con debilidad por la prosa, la música indie y los chistes fáciles. No se pierde nada por leernos de vez en cuando.

sábado, 15 de octubre de 2011

Sí, unos cabrones muy claros

Desesperación es la palabra que podría definir mi estado interior ahora mismo. Resulta que es sábado, 8 de la tarde, y estoy aquí, en mi casa , aburrido y sin nadie a quien ver o con quien pasar un rato ameno.
Se suponía que hoy iba a ser un día guay, de esos que al acabar dices: "como peta mi vida".
Pues bien, se ha convertido en un agujero sin fondo de aburrimiento y ... nada.
Hay miles de cosas que podría hacer, podría volver a coger el libro que aparqué a medias cuando el verano agonizaba, podría invertir este tiempo en el maravilloso campo de las matemáticas, la química y todas esas cosas que DEBO pero que NO PIENSO hacer.
Yo quiero estar con los Coconautas. Con los putos Coconautas.
Hoy teníamos ya una cita concertada desde hace mucho tiempo (unos cuantos días). Hasta hoy a las 2 de la tarde, ese plan se iba a llevar a cabo de manera exitosa, hasta que Teddy ( a quién a partir de ahora llamaré Moody) en uno de sus incomprensibles momentos de desgana y depresión , ha anulado la quedada. No lo comprendo, porque él sabe que aunque las ganas lo abandonen horas antes de la hora acordada, cuando estamos todos juntos  disfrutamos y acaba siendo un día estupendo.
Lo peor de todo es que, hace escasos minutos, cuando lo he telefoneado para compartir con el mi sentimiento de desesperación, he escuchado guitarras de fondo y he comprobado que... HABÍA SALIDO.
Después de esta desafortunada llamada, que no me ha dejado muy contento que digamos, me he dispuesto a telefonear a El Rey. Miles de decibelios se han colado por el móvil de mi compañero en cuanto ha descolgado, dejándome claro que estaba en un ambiente muy contrario al mío. Resulta que estaba en una exhibición de skaters, en Bola... O sea, El Rey tiene otros amigos, con los que sale en sábados en los que yo muero de aburrimiento.
Celos, ira, fuego, torturas, bombas nucleares, disparos, castraciones... todas esas imágenes han acudido a mi cabeza en el instante de colgar.
Mi decisión ha sido llamar al Hombre Raya, que aunque sé de su imposibilidad de quedada seguramente hubiera podido calmarme o desahogar mis adentros mediante una rajada brutal de los demás Coconautas. Incluso puede que quizás sus padres le permitiesen realizar un mini- Arctic&Pipas... .
No ha contestado. Es más, ha colgado. Seguramente esté en algún tipo de celebración religiosa en la que se requiera silencio total, y seguramente el tono de llamada de los Arctic haya escandalizado a toda la parroquia... Por lo menos me ha sacado una sonrisa. No espero que me devuelva la llamada, porque como siempre, no tendrá saldo.
Pero amigos, lo peor es lo que viene ahora, porque tras hacer todas estas llamadas y pillarme este cabreo he pensado: !Hostia, lo escribo en el blog, para que cuando lo lean vean lo cabrones que son y encima me distraigo un rato!.
 Bien, ya estoy acabando de escribir... ¿QUÉ COÑO VOY A HACER AHORA?
Sólo me queda anunciar algo, queda anulado el ensayo de mañana. No tengo ganas de estar un día más encerrado en mi puta casa, o salimos por ahí o ya me las arreglaré para hacer algo en lo que no estéis involucrados.

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