Supongo que haré un esfuerzo de medianoche. He intentado ya varias veces estrenarme esta temporada con alguna entrada, pero todos los esfuerzos han sido en vano. La verdad es que este nuevo curso me siento bastante vago. Demasiado.
Puede que sea que el verano me ha malacostumbrado, o que no ha sido suficiente para calmar mis ansias de impasibilidad. Pero el caso es que la vida me ha dejado en un 1º de bachiller de ciencias, con compañeros supercomprometidos, competentes y trabajadores, pero yo sigo con la cabeza en otro sitio.
Últimamente ando un tanto atormentado por la vida. Pero no es algo exclusivamente mío. Resulta que el tiempo ha traído a nuestras vidas Coconautas nuevos sentimientos y sensaciones. Ahora cada uno tenemos algo que nos roba el tiempo, la concentración, y en la mayoría de los casos , la felicidad.
Nos estamos acostumbrando a sufrir al ritmo de Submarine y de soñar con besos que podrían doblar la lluvia.
Bajo nuestros disfraces de sonrisas y "gilipolleces coconautas" se esconden hombres tristes que añoran solo una cosa: su tormenta eléctrica*. Me sorprende bastante como alguien puede colarse así en tu universo y trastocarlo todo tanto para hacerse imprescidible.
Existe la excepción de Cornamenta, el rayo de luz entre las tinieblas amorosas de los Cocos. Él posee el codiciado bien que los demás hemos perdido o perseguimos con ahínco. Sinceramente nos alegramos enormemente de su suerte, que esperemos se alague eternamente.
Seguramente toque más este tema en futuras entradas, por lo que no me alargaré más. Ya sabéis suficiente por hoy.
Buenas noches y que la suerte os acompañe.
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